El Viejo Buzón

En la esquina delimitada por la intersección de las calles Neuquén y Espinosa, se percibe la nostalgia de los que suspiran por el pasado, sostenido por la historia oral de los vecinos que fueron protagonistas de las distintas etapas que constituyeron la evolución del barrio.

La identidad barrial se refuerza con las distintas particularidades de la vida urbana, donde confluyen los puntos de encuentro espontáneos de cada barrio. Y curiosamente en Buenos Aires, aquellos viejos cafés donde solían reunirse los amigos para tratar de «arreglar» el país o debatir el fútbol de los domingos; donde dos empresarios concertaban un negocio o una pareja declaraba su amor en una servilleta de papel, van desapareciendo.

Pero todavía quedan algunos como El Viejo Buzón, que ingeniosamente decorado a la antigua usanza nos cobija en su atmósfera de tibios recuerdos, conviviendo armoniosamente en su interior el pasado y el presente.

Desde 1987 es un clásico del Barrio de Caballito que sigue manteniendo la fachada de principios del siglo XX, desde la decoración antigua, mucha madera, colores típicos y hasta quien le da el nombre: un viejo buzón frente a la puerta.

El lugar se caracteriza sobre todo por su grato ambiente familiar con reminiscencias de bohemia y son muchas las sorpresas que allí pueden encontrarse, por ejemplo: los hinchas de Ferro Carril Oeste no se cansarán de mirar una y otra vez las fotografías expuestas en la pared dedicada exclusivamente al club de nuestros amores. Los amantes del arte, en todas sus expresiones, también tienen reservado un lugar de privilegio a través de los eventos culturales que allí se realizan: encuentros literarios, exposiciones de cuadros, espectáculos teatrales, etc.

De lunes a viernes, es el lugar indicado para quienes gustan disfrutar de charlas con amigos; concertar un desayuno de trabajo; entrevista de negocios; una cita sentimental; dar el último repaso a una materia antes de rendir examen; o simplemente leer un libro acompañado de música suave. Pero los viernes y sábados por la noche podés programar tu fiesta informal, ya sea de cumpleaños, casamiento, divorcio, graduación, etc., previa reserva anticipada y con los mejores precios promocionales.

El Viejo Buzón fue elegido en numerosas oportunidades por las producciones de TyC Sports, Fox Sports, América y Telefé para grabar programas de entrevistas a deportistas, actores y realizar transmisiones en vivo de programas de entretenimientos; como así también base de exteriores para teleteatros de Pol-Ka (Hombres de Honor, Mujeres de Nadie) y series de HBO (Epitafios). Los vecinos del barrio tuvieron la oportunidad de ver y ovacionar a la afamada y multifacética actriz Ana Acosta en su premiado unipersonal Como se rellena un bikini salvaje.

Pero eso no es todo. En 2006, El Viejo Buzón se transformó en «un boliche de película», siendo escenario de la premiada coproducción hispano-argentina Ciudad en Celo, una entretenida comedia sobre la amistad entre el hombre y la mujer.

El espacio que simboliza identidad tiende a ser defendido y preservado.

Como el tradicional buzón de Neuquén y Espinosa, que un 24 de junio de 1999 fuera levantado, ante el asombro y desconcierto de todos, que veíamos con total impotencia como nos arrancaban de cuajo una página de la historia de nuestras vidas. Pero que gracias a la rápida gestión que realizamos junto a mi esposa Teresa ante las autoridades de Correo Argentino, trece días después, fue restituido a su esquina, aquella que nunca debió abandonar, para continuar con su incansable vigilia y contarle a las generaciones venideras una historia de amor, escrita con el sentimiento de pertenencia y de los que dentro de su coraza de funcionarios, aún conservan su alma de chicos de barrio.

Su fría estructura de metal conserva el calor de varias generaciones que aún viven y trabajan en sus alrededores. Fue el confidente de muchas promesas de amor, el refugio donde algún trasnochador de mirada ausente apoyó su nostalgia y el atento guardián de las cinco esquinas.

El buzón no era una simple figurita decorativa, ni tampoco un bronce anónimo, cumplía a la perfección la función para la cual había sido creado: ser receptor de la correspondencia. No importa si en su interior guardaba buenas o malas noticias, formaba parte de la identidad.

A escasos metros de esta esquina se encuentra el estadio del Club Ferro Carril Oeste, verdadero símbolo del deporte en Caballito y el Museo de Esculturas Luis Perlotti, una de las atracciones culturales del barrio y probablemente la única de carácter oficial; exponentes de la cultura y la tradición de los habitantes del barrio.

El patrimonio cultural es, esencialmente, una obra colectiva producida por el conjunto de la sociedad. Pero la identidad barrial se afirma fomentando actos colectivos, ejercitando la memoria y desarrollando sus bastiones urbanísticos.

Francisco M. Silva

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