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Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Alberto Fernández debe contribuir a consolidar la democracia en América Latina

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El presidente Alberto Fernández
El presidente Alberto Fernández

En un contexto internacional recesivo, con una región afectada por crisis humanitarias, políticas y económicas, Alberto Fernández debe sobreponerse a uno de los peores momentos de América Latina para retomar el camino del crecimiento con inclusión social. ¿Podrá lograrlo?

Para aproximarnos al clima regional, hagamos un breve repaso de los mecanismos de integración; hace una semana México tomó posesión de la presidencia pro-témpore de la CELAC, organismo creado por 33 países en el año 2010 -en plena efervescencia del progresismo latinoamericano-, para generar una instancia que permitiera reunir a todos los Estados latinoamericanos. Sin embargo, y por prudencia mexicana, los asuntos más complicados como la situación en Bolivia, Chile o Venezuela, fueron postergados para abordar únicamente aquello que no genera rispideces, por lo que se trabajará este año en cuestiones aeroespaciales, universitarias y de la comunidad científica.

Por otro lado, la OEA dejó de ser un ámbito de discusión política para someterse a las estrategias de Luis Almagro quien en lugar de pugnar por una región más democrática y comprometida con la defensa de las instituciones, se dedicó a generar crisis políticas en toda la región. En estos días el organismo internacional atraviesa un proceso electoral en el que, hasta ahora, tres candidatos compiten por el cargo de la Secretaría General, realizando su gira proselitista correspondiente. Más allá de que las conversaciones entabladas con los primeros mandatarios de la región son privadas, lo que resulta evidente es que en su mayoría, los Estados requieren una OEA más abierta y comprometida con los principios democráticos.

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¿Qué pasó en esta última década para pasar de tener una región en crecimiento, unida y fortalecida a encontrarnos con un conjunto de países fragmentados, sin proyectos sólidos de integración ni ámbitos de discusión estratégica?

Rastrear la respuesta a este interrogante nos conduce a identificar tanto errores del progresismo como también actitudes infantiles de la derecha latinoamericana, que históricamente tuvo reparos injustificados con los procesos de unidad regional. De todas formas, de nada sirve posicionarse desde el lamento ni señalar responsables, es momento de aunar voluntades y discutir seriamente si como región estamos dispuestos a reunirnos y ponernos de acuerdo en cuestiones urgentes que requieren de acuerdos a mediano plazo entre todos nuestros países.

La agenda que se debe encarar es de lo más variada y compleja. Para empezar, no existe actualmente un organismo regional que audite elecciones y sea aceptado por todos los sectores políticos; mientras la República Popular China nos plantea sus proyectos enmarcados en ¨la nueva ruta de la seda¨, el gobierno de los Estados Unidos lanzó hace un mes el programa ¨América crece¨ para invertir 60 mil millones de dólares en el continente latinoamericano, y ante estas dos propuestas cada uno de los países está conversando unilateralmente sin un organismo que trabaje un horizonte común. De principios de la década pasada quedaron truncos numerosos planes de inversión en energía e infraestructura sumamente necesarios para el desarrollo económico de nuestro continente, y sin embargo no contamos con un espacio en el que puedan ser trabajados seriamente. Podríamos enumerar largamente iniciativas inconclusas en materia de defensa, medicamentos o regulaciones comerciales, entre otros, de todas maneras está claro que hoy no están dadas las condiciones para llevarlas adelante: habrá que construirlas.

Si bien el camino de la unidad latinoamericana se muestra notablemente incierto, es preciso no confundir integración con unanimidad y muchos menos con uniformidad ideológica. De lo que se trata es de conciliar las diferencias y singularidades, y hacerlas converger en un proyecto que albergue la diversidad. Para convencernos de que esto está lejos de ser una utopía, basta recordar que UNASUR, uno de los organismos que más ha logrado avanzar en este tema, logró sentar en una misma mesa a Cristina Fernández, Evo Morales, Juan Manuel Santos y Sebastián Piñera, entre otros.

Alberto Fernández y el gobierno del Frente de Todos tienen la responsabilidad de asumir que gran parte de los problemas económicos, sociales y productivos que tenemos deben resolverse en un ámbito regional, y que para ello se deben impulsar iniciativas que tiendan a retomar la senda del desarrollo, contribuyan a pacificar la región y a consolidar la democracia. Recuperar el espíritu latinoamericano, cuyos cimientos no son otros que la dignidad de nuestros pueblos, es indispensable para volver a crecer. Es por eso que, a fin de cuentas, esta es la madre de todas las batallas.

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Lic. Ciencia Política, Presidente Partido Red por Buenos Aires, Vicepresidente Fundación Urbe.

Fuente: https://www.infobae.com/opinion/2020/01/18/alberto-fernandez-debe-contribuir-a-consolidar-la-democracia-en-america-latina/

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