Ciudad Autónoma de Buenos Aires

VISITA A LA CASA DEL OBISPO JERÓNIMO PODESTÁ, LA MÁS ANTIGUA DEL BARRIO

La casa,  ubicada en la Av. Gaona 1367,  es una de las construcciones más antiguas de Caballito. Actualmente sigue siendo vivienda de la familia y  funciona, una vez por semana, una delegación de la Defensoría del Pueblo.

Al llegar a  la vivienda, Clelia, la  mayor de las seis hijas de Clelia Luro, esposa de Jerónimo Podestá,  acompañada por su hermana Clara, recibió al nutrido grupo de visitantes. Con infinita paciencia y generosidad, relataron la historia de la casa, de sus objetos  y también la historia de esa singular pareja.

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La construcción no puede verse desde la calle, ya que está emplazada en el corazón de la manzana. Para llegar a ella hay que atravesar un largo pasillo y así se accede a un lugar  detenido en el tiempo. Aún mantiene su característico color rosa. Fue construida en 1864 y se encuentra en forma original, incluso con algunos daños en las paredes y problemas de techos, que debieran ser reparados, antes que el deterioro avance.

“Esta casa no sólo contiene una historia de amor, sino la historia de la lucha de Jerónimo y mi mamá y por aquí han pasado infinidad de reuniones que son parte de la historia argentina”, afirmó Clelia Luro.

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Clelia, recordó que la propiedad fue una de las primeras construcciones de Caballito, comenzó a construirse en 1864 y pertenecía al hijo del mazorquero rosista Ciriaco Cuitiño, en lo que pertenecía a las quintas del oeste.

“Jerónimo y mi mamá llegaron a esta casa cuando regresaron del exilio, en 1982. El lugar estaba casi abandonado y ellos fueron limpiando y reconstruyendo el espacio”, detalló.

El entonces obispo de Avellaneda Jerónimo Podestá y Clelia Luro se conocieron a mediados de los 60, cuando ella llegó a ese municipio con sus seis hijas desde Salta, donde había trabajado en la prevención de salud con la población que era explotada en el ingenio San Martín del Tabacal.

“A Jerónimo lo echaron del obispado imputándole la relación con mi mamá pero en realidad fue porque él era una persona absolutamente comprometida con los trabajadores y con los militantes sociales”, aseguró Clelia.

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Recién en 1972, cuando Jerónimo es apartado de la Iglesia, comenzó una relación amorosa con Clelia, creando juntos la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados, desde donde lucharon por que el celibato sea optativo. La pareja contrajo matrimonio en el año 1995.

Jerónimo falleció en 2000 y Clelia el 4 de noviembre del 2013, y todavía vivía en la casa de Gaona 1367, donde recibía con asiduidad las llamadas del papa Francisco, con quien ambos habían forjado una profunda amistad en la época en la que él se encontraba al frente del arzobispado porteño.

“Jerónimo”, así los llamaban sus feligreses, obispo de Avellaneda entre 1962 y 1967, fue uno de los pioneros del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. En 1972 al ser suspendido de la iglesia, decidió compartir su vida con Clelia Luro y creó el Movimiento para Sacerdotes Casados que reconoció su liderazgo internacionalmente.

Antes de establecerse en esta propiedad, pasaron por diferentes domicilios en el barrio de Caballito. Primero en Rivadavia al 4500, luego Rojas al 200,  Honorio Pueyrredón al 100 y finalmente llegaron a la Av. Gaona 1367. El lugar fue declarado Sitio de Interés Cultural por la Legislatura porteña.

 

En la casa de la Av. Gaona, se realizaron reuniones fundamentales en los días previos a la recuperación de la democracia argentina. Pasaron por allí Oscar Alende, Horacio Sueldo, Luis Farinelli, Tomás Eloy Martínez, Pepe Sacristán Adolfo Pérez Esquivel, y Helder Cámara, el obispo brasileño, con quien cultivaron una profunda amistad,  entre otros.

Podestá falleció el 23 de junio de 2000 y sus restos fueron velados en el Salón de los Pasos Perdidos de la Legislatura porteña. Clelia lo sobrevivió trece años, falleciendo el 4 de noviembre de 2013. Actualmente son sus hijas y nietos quienes se ocupan de mantener la casa y transmitir la historia del lugar.

Ellos cuentan a los visitantes anécdotas sobre la casa,  las paltas que plantara Jerónimo en su jardín, las historias sobre cada uno de los objetos, algunos traídos del exilio que vivieron en Perú. Los libros que escribieron tanto Jerónimo como Clelia, son un capítulo aparte, y pueden observarse en la mesa del patio. Cada una de las fotos que pueden verse en el escritorio, también guardan relatos que merecen ser contados. Y así,  en este lugar mágico, lleno de encanto, detenido en el tiempo y poblado de historias que tanto tienen que ver con el amor verdadero, y con la actualidad del país, transcurrió una tarde en la que descubrimos parte de la historia desconocida del barrio de Caballito.

“Lo que soñamos es que este lugar pueda seguir siendo una casa abierta, un espacio donde se gesten cambios, donde se den proyecciones, se realicen reuniones, debates, funcione un Museo, un Centro Cultural y un lugar de actividad interreligiosa para que podamos cumplir con el lema de Jerónimo de `que todos sean uno para que el mundo crea`”, concluyó Clelia.

La Visita organizada por la Revista Horizonte y el Periódico ABC comenzó en el Monumento al Cid Campeador

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Blanca, otra de las hijas contando diferentes anécdotas.

Blanca, otra de las hijas contando diferentes anécdotas.

Parte del grupo de visitantes durante la recorrida.

Parte del grupo de visitantes durante la recorrida.

Arnaldo Goenaga y Marina Bussio, junto a Clelia.

Arnaldo Goenaga y Marina Bussio, junto a Clelia.

En la entrada de la casa ubicada en Gaona al 1300 puede verse la placa colocada por la Legislatura.

En la entrada de la casa ubicada en Gaona al 1300 puede verse la placa colocada por la Legislatura.

Para acceder a la casa hay que atravesar un largo y angosto pasillo.

Para acceder a la casa hay que atravesar un largo y angosto pasillo.

La casa se encuentra en el centro de la manzana, detenida en el tiempo.

La casa se encuentra en el centro de la manzana, detenida en el tiempo.

Patio central.

Patio central.

Clelia recibió a los visitantes y relató la historia de la casa y de sus padres.

Clelia recibió a los visitantes y relató la historia de la casa y de sus padres.

Clelia Luro y Jerónimo Podestá en su casa, año 2000.

Imagen de Clelia Luro y Jerónimo Podestá en su casa, año 2000.

Fuente: Horizonte
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