Ciudad Autónoma de Buenos Aires

"Era el papá que yo quería para mis hijos": el recuerdo del hombre que murió en el derrumbe de San Cristóbal

“Mi casa vibraba. No era sólo un martillazo. Se caían los cuadros”, cuenta Rosario Casas (32). Habla del segundo piso de Pavón 3078, que se desplomó el lunes y resultó en la muerte de Adrián Continello (32), su cuñado.

Los problemas habían arrancado con la obra que se estaba llevando a cabo en el terreno lindero hacía un par de meses. “No había cartel de obra ni nos daban los planos. Notábamos que los obreros no tenían casco ni ropa de trabajo“, agrega, todavía conmocionada por la tragedia que mató a Continello, quien trabajaba como sonidista en la Televisión Pública.

Casas compartía el departamento con su cuñado y su hermana Mercedes (29), quienes planeaban casarse en agosto.

La pareja en Holanda
La pareja en Holanda

“Mi cuñado se preocupaba por los obreros. Y de hecho, la UOCRA denunció irregularidades. Más de una vez habló con la arquitecta para pedirle que lo deje entrar a sacar fotos. Pero no hubo caso. Llamábamos al 911 y al 147, pero nadie hacía nada. Después supimos que el Gobierno de la Ciudad había suspendido la obra a mediados de marzo y que el 3 de abril iban a venir a chequear que hubieran puesto los muros de contención. No llegaron… Se cayó el primer día de abril. ¡No sé como no nos avisaron que estaba clausurada!”, se lamenta Rosario.

La construcción en cuestión estaba siendo ejecutada por la constructora Lybster S.A. El arquitecto Eduardo Agustín Aguaviva aparece como único imputado en la causa, ya caratulada como homicidio culposo.

Una tragedia que se podría haber evitado

El edificio de Pavón 3078 tenía dos pisos. En la planta baja funcionaba un supermercado chino, cerrado al momento del derrumbe. Sus dueños –una pareja con un chiquito– estaban en el fondo y sobrevivieron porque esa parte no llegó a desplomarse. El primer piso, que pertenece al propietario del edificio, estaba deshabitado debido a que está instalado en Córdoba. El tercero era el que le alquilaban las hermanas Casas y Continello, que tenía acceso a la terraza con parrilla en la parte trasera del primer piso.

“Mi cuarto daba a la calle. El living tenía un hogar con mesa para quince personas. Y al fondo, la habitación de Adrián y mi hermana. Era una casa sólida. Si no le tocaban los cimientos, no se caía. Nuestra convivencia fue un sueño. Me decían que cuando tuvieran hijos querían que yo siguiera viviendo con ellos. Con mi cuñado éramos amigos, antes que nada. Yo se lo presenté mi hermana menor. Nuestra casa siempre fue centro de las reuniones”, cuenta Rosario, empleada de comercio.

“¿Sabés lo que es que quede enterrada en un pozo? Mi auto estacionado a la vuelta y las llaves sepultadas. Extraño todo lo que era mío. Y a mi amigo del alma. Ahora todo está judicializado y hay peligro de más derrumbes. Tal vez más adelante podamos entrar a sacar algo de nuestras cosas. Quiero buscar pen drives con fotos y ropa de Adrián. Porque esto no fue un accidente. Acá hay responsables. Y por eso estamos convocando a una marcha pacífica el lunes 9 a las siete de la tarde, en Pavón y Urquiza, para pedir Justicia por Adrián”, apunta Rosario.

Casas se hace eco de un rumor que circula entre los vecinos, el cual indica que la arquitecta a cargo estaba en el lugar cuando empezó el derrumbe, y al caer los primeros ladrillos  corrió con los obreros.  A modo de alerta habría tocado la puerta de la casa y la persiana del supermercado chino. Pero pronto sobrevino la nube de polvo. Y se fue.

Una pesadilla de escombros

Mercedes perdió todo el lunes 1 de abril a las 15:10. Su vida se derrumbó el instante en que su novio murió aplastado por los escombros de Pavón 3078. “Era el papá que yo quería para mis hijos. Íbamos a empezar con la búsqueda a fin de año. Nos íbamos a casar por civil en agosto, sólo para los íntimos e íbamos a viajar. Era mi príncipe. Me sacaron todo”, asegura sobre su novio.

Cuenta que en el momento del derrumbe ella estaba haciendo trámites. Habla con Infobae después de pasar la noche en lo de Agustina, su hermana menor, que fue la última en ver con vida a su novio. “Charlamos mientras colgaba la ropa. Estuve con él hasta las 13.30 horas. Volví y me encontré dentro de una película de terror“, apunta la mamá de Pedro (3), el único sobrino de las Casas.

Rosario acababa de aterrizar en Florianópolis cuando su casa se derrumbó. Adrián la había llevado a Ezeiza a las siete de la mañana. “Me sorprendió la cantidad de llamadas perdidas que recibí al llegar. Abrí un mensaje de una amiga de Mechi que decía: “Me enteré lo del derrumbe. ¿Encontraron a Adri?”. Me metí en Internet y vi todo. Mi papá me llamó para contarme. Por suerte estaba contenida por un amigo de la infancia. Conseguí vuelo recién para el día siguiente“, apunta Rosario, que provisoriamente está en la casa de su papá, Ariel Méndez Zebe, que tiene un taller mecánico frente a Pavón 3078.

Por estas horas, dos policías vigilan la obra en construcción lindera a la casa derrumbada. Hay faja de clausura y carteles de peligro.

Adrián se estaba bañando cuando murió aplastado por una pared de 45 centímetros. Tras una semana de vacaciones con Mechi y sus perros en La Lucila del Mar, se había tomado el lunes franco para aprovechar el feriado del martes y volver a trabajar el día siguiente.

“Lo encontraron los socorristas guiados por un amigo bombero que conocía nuestra casa. Debajo del cuerpo de Adri, que había fallecido hacía minutos, estaban vivos los perros“, relata Rosario y se emociona al asegurar: “El veterinario me explicó que los perros sobrevivieron porque se quedaron quietos y contenidos debajo de su cuerpo todavía con vida. Sé que se tiró arriba de ellos para protegerlos”. Habla de Ragnar –que es cruza de Golden– y Cristiano, que son de la calle. Y apunta que además tenían dos gatos que no aparecieron. Además de la víctima fatal, hubo 8 personas que resultaron heridas.

Adrián con sus dos perros, Ragnar y Cristiano
Adrián con sus dos perros, Ragnar y Cristiano

Jorge Continiello, el papá de Adrián, escuchó en la tele “Derrumbe en San Cristóbal” y pensó: “¡Otra obra mal hecha! ¡Qué negligencia!”. Camarógrafo hace 42 años de la Tv Pública, había estado en el derrumbe de un gimnasio de Villa Urquiza y en el de otra casa en Caballito. Jamás pensó que esta vez se trataba de su hijo: no reparó en las imágenes que veía –o no quería ver–. Siguió haciendo sus cosas, con la tele prendida hasta que Esteban, su hijo mayor, lo llamó para contarle. Se fue al Hospital Santojanni con la esperanza de se que hubiera salvado por estar en el último piso. “Pero llegué y ¡me lo habían destrozado! Habíamos hablado hacía un rato, para acordar el almuerzo del martes. Me dijo que se iba a dar una ducha y dormir una siesta”, relata Jorge en una desgarradora conversación con Infobae.

El joven que no se tenía que ir

Hijo de Norma, hermano menor de Esteban (34) y mayor de Julieta (22), Adrián creció en Villa Devoto. Hizo el primario en una escuela pública del barrio y el secundario en el Colegio Nuestra Señora de Gracia y Buen Remedio –más conocido como La Farmacia.

Había empezado a estudiar Derecho y trabajaba en una panadería en paralelo. Después, en una tapicería. “Surgió la posibilidad de que entrara al canal y así empezó como sonidista. Trabajaba conmigo en los noticieros de la mañana. Por eso lo extraño tanto. Con Badía (Juan Alberto) hablaban de Los Beatles. Era muy responsable. Sólo así uno se puede levantar a las cuatro de la mañana para ir a trabajar”, asegura Jorge.

Adrian, Julieta, Esteban y Jorge Continello
Adrian, Julieta, Esteban y Jorge Continello

“Mi hijo era un sol. Un pibe sano que se hacía querer. Era el mediador de la familia. Moría por sus perros, ¡de hecho entregó la vida por ellos! Se desvivía por sus sobrinos, Juli (10) y Franco (9). Y se las pasaba jugando al fútbol con los amigos. Esto es como si agarraran un revolver y me lo mataran. Todo por codicia. Tienen que ir presos los responsables. ¡No sé como no me tocó a mi! Mi hijo tenía todo por delante”, llora Jorge.

“Vino mucha gente a despedirlo porque era buena persona. Era un tipo feliz y comprensivo. Fanático de Boca, de Messi y de Cristiano Ronaldo. Amaba los animales. En invierno lo vi sacarse el abrigo para dárselo a gente en situación de calle. Era el asador de todos los eventos familiares. Un enamorado de su mamá y su hermana, compañero de su papá y el mejor amigo de su hermano. Además, el mejor tío del Universo. Yo quería cumplir el sueño de que fuera mi marido“, apunta Mercedes, quien trabaja en logística en Koner, una empresa de seguridad.

La pareja en Ibiza, España, donde se comprometieron
La pareja en Ibiza, España, donde se comprometieron

Entonces Rosario resume: “Mi cuñado hacia asado aunque estuviéramos los tres solos. Me enseñó a dar un beso todas las mañanas. Cuando jugaba Boca, todo el barrio se enteraba por como gritaba los goles. Vino a este mundo a sanar a mi hermana. La hizo feliz desde el primer al último día“.

Con un resto de aliento, antes de volver a descansar y seguir con la indicación médica de preservarse, Mercedes le cuenta a Infobae: “Nos comprometimos en Ibiza el 26 de julio del año pasado. Estábamos en Atzaro, un lugar hermoso, y se arrodilló delante de todo el mundo. Así me pidió que me casara con él. Por eso no voy a parar hasta tener Justicia. Porque después de reclamar y alertar, Adrián se estaba bañando en casa y de pronto todo se vino abajo. ¡No es justo!”

Fuente: https://www.infobae.com/sociedad/2019/04/07/era-el-papa-que-yo-queria-para-mis-hijos-el-recuerdo-del-hombre-que-murio-en-el-derrumbe-de-san-cristobal/

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