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Donación de la veleta – Artículo en Plus Ultra – Marzo 1925

En ocasión de haber sido cedida para el Museo Colonial e Histórico de la Provincia de Bs. As., en Luján, la antigua veleta del caballito que da nombre al populoso barrio de Buenos Aires, creemos oportuno recordar la tradición del célebre caballito de la pulpería de ese paraje.

En el antiguo partido de San José de Flores, fundado en 1804 por el vecino don Ramón Francisco Flores, por quien lleva el nombre, se hallaba instalado con un negocio de pulpería don Nicolàs Vila, en la manzana comprendida por las actuales Rivadavia, Cachimayo, Juan B. Alberdi y Emilio Mitre, el que, sin sospecharlo, dio nombre al actual barrio de Caballito de esta ciudad, debido a la colocación de una pequeña veleta de latón que representaba ese cuadrúpedo en actitud de trotar. Cuenta la tradición, que Vila adquirió, en el Paseo de la Alameda, el casco de una ballenera vieja, para emplear sus maderas en diversos destinos de su casa de comercio, entre otros en hacer un palenque, que colocó en la esquina, plantando en sus proximidades el mástil de la embarcación, y en el tope del mismo clavó el famoso caballito de latón, el que ha estado sirviendo de veleta en el mástil, o en la azotea del negocio, por espacio de un siglo.

Tal es, pues, el origen de la denominación de aquel paraje, hoy populoso barrio de Bs. As. Y cuando, en 1857, se construyó la estación del Ferrocarril del Oeste, los miembros del directorio del camino de hierro no vacilaron en bautizar con el nombre de Caballito a la que el día lo lleva.

Con el andar de los años, la pulpería de Vila se transformó y llegó a adquirir fama por su servicio especial de cocina en platos italianos y del país, siendo muchos los que en los días domingo llegaban hasta sus puertas a caballo, o en volantas, para pasar el día en su quinta, donde encontraban juegos de bochas y otros pasatiempos, a la sombra de numerosos árboles y música de guitarras y arpas.

Como la veleta primitiva fuera codiciada por varios, y especialmente por un coleccionista del barrio, el dueño actual, don Manuel F. Domato, que es quien la ha donado al Museo de Luján, tuvo la precaución de mandar hacer una idéntica, hace un par de años, pues corría peligro de serle robada la veleta, que es la que actualmente se ve en el almacén de la esquina de Rivadavia y Emilio Mitre, nombre este último que lleva la calle desde 1913, en reemplazo del Polvorín, pues a pocas cuadras de lo que hoy es el parque Chacabuco, fue, desde la época colonial, el depósito de pólvora que tuvo la gran capital del Sud. […]

En ningún sitio mejor que en el Museo de Luján pudo ir a parar el célebre caballito, pues allí será colocado como veleta en el pabellón de la histórica locomotora “La Porteña”, y recordará el origen del nombre de la Estación Caballito, la tercera de la línea ferroviaria que se construyó en el país, el año 1857, por cuenta del gobierno de Buenos Aires.

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